Adjuntamos resumen de la sesión de Coloquios Empresariales, celebrada el pasado 15 de octubre de 2026, bajo la dirección de José Barta. El ponente fue Juan Escriña y el tema a tratar: "La industria de Defensa en el nuevo marco Geoestratégico".
Introducción José Barta:
El conflicto entre España y Marruecos, definido como un conflicto híbrido en la zona gris, se desarrolla en un marco de interdependencia asimétrica donde la industria de defensa adquiere un papel decisivo para la estabilidad regional y la capacidad negociadora de España. El conflicto creado por Marruecos, ante incompatibilidad entre el proyecto irredentista del Gran Marruecos y la defensa de la integridad territorial española, especialmente en Ceuta, Melilla y Canarias, es el mejor ejemplo de la necesidad de un plan Estratégico de Defensa del territorio que contemple el desarrollo y potenciación de la industria de defensa en España.
El proceso de modernización militar marroquí está cerrando la brecha tecnológica con España. Marruecos ha adquirido drones MQ 9 Reaper, cazas F 16 modernizados, sistemas de artillería de largo alcance y tecnología israelí, lo que constituye un salto cualitativo en su capacidad militar, que contrasta con el enfrentamiento de nuestro Gobierno con uno de los dos más importantes proveedores tecnológicos de defensa a nivel mundial, como es Israel. La industria de defensa española, especialmente en el ámbito naval, sigue siendo una ventaja estratégica, lo que constituye un pilar esencial de su capacidad de disuasión. Sin embargo, esta ventaja es insuficiente si no se acompaña de inversiones sostenidas. La industria de defensa es clave para evitar que Marruecos perciba una ventaja estratégica que incentive la coerción.

Resumen exposición Juan Escriña:
Un entorno que exige mayor preparación industrial. El marco estratégico de la OTAN y la Unión Europea refuerza la disuasión, la disponibilidad operativa y la resiliencia. En este contexto, la cooperación europea ofrece a España oportunidades para ganar escala industrial, acceder a programas conjuntos y reducir determinadas dependencias, preservando sus capacidades nacionales críticas.
Cinco funciones definen el valor estratégico de la industria: disponibilidad de los sistemas cuando se necesitan, soberanía de decisión y acción, sostenimiento durante décadas, resiliencia ante interrupciones y superioridad tecnológica. La seguridad de suministro exige considerar quién controla los componentes críticos, qué proveedores alternativos existen y qué capacidad hay para aumentar la producción durante una crisis.
La soberanía requiere priorizar las capacidades esenciales. La decisión central consiste en determinar qué debe preservar España bajo control propio y qué puede compartir o adquirir externamente sin comprometer su autonomía de acción.
La fortaleza industrial depende del conjunto del sistema. El Estado aporta estrategia, regulación y financiación, mientras las Fuerzas Armadas definen las necesidades operativas. Las grandes empresas, las pymes y los centros de conocimiento aportan capacidades complementarias. La exportación contribuye a aumentar la escala y mantener líneas de producción y conocimiento tecnológico.
Los principales retos para España son la necesidad de conectar la política industrial con la planificación de capacidades militares y preparar la capacidad de sostenimiento y reposición antes de que llegue una crisis.
